Ayer en me paré en el parque a observar a una niña con ojos grandes que miraba hacia arriba, a las flores de los árboles que estaban abriéndose…como si cada una de ellas prometiera un deseo, sus ojos soñadores me recordaron a mi infancia, mis sueños de ser artista y mi gusto por el chocolate.
Creemos en esa edad que nada es imposible, cualquier fantasía es un boceto de la realidad a venir, poco a poco en la medida que crecemos aparecen en nuestra vida los boicoiteadores de sueños, que no creen en fantasías, ni en sueños y se decican a boicotear los sueños de los demás, porque a nosotros con nuestras fantasías nos basta!
Nuestras metas son muy claras…poco a poco nos dejamos convencer de lo imprácticos e idealistas que somos, de que las fantasías son demásiado difíciles de realizar. Así poco a poco dejamos de creer en nuestros sueños y buscamos otras estrategias para sobrevivir en este mundo que ya no está lleno de fantasías y chocolate pero de duras realidades, donde la meta es demostrar que uno las puede superar, y es así como nuestros sueños parecen alejarse lentamente como las nubes arrastradas por el viento… entonces solo empezamos a vivir en un mundo hostil en donde empiezas a sentirte culpable de comer chocolate, porque es una tentación cara, que engorda y al que hay que acceder solo cuando uno se lo merece.




